Mostrando entradas con la etiqueta Casablanca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casablanca. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de marzo de 2011

La otra película

La mar se fue. A un lado fulgen las piedras tersas como la piel de un bebé, al otro, la arena empapada que escapa de las olas, y seca y voladiza la más cercana al malecón. Apago las luces de la terraza y me dispongo a esperarla con la copa de cava en la mano. El parto se inicia en el horizonte, llega en forma de cuña amarilla sangrante. La superficie rugosa del mar se queda al descubierto a medida que la luna escala el cielo, sin prisa, nunca en vertical, desplazándose hacia el oeste como si naciera cansada y ya quisiera tumbarse a un lado. Desplegada y después de diluir las estrellas de su alrededor, ilumina el teléfono que yace moribundo pero expectante. El mar al fondo, abierto como un vestido beige de Ginger Rogers en el instante de elevar un paso de baile en la oscuridad. La ciudad, en medio, con sus edificaciones satinadas de gris y picadas de cuadraditos luminosos y discontinuos como fogatas cubistas en la noche de San Juan. Y la llamada en silencio. Él, sentado junto a ella, bajo los cambiantes destellos de la proyección.