jueves, 13 de septiembre de 2018

CENICITO





Se llamaba Cenicito y era el gato de mamá. Tenía el color del humo en la Noche de San Juan. Sus pasos parecían flotar sobre la hierba y su cuerpo era de una levedad elegante. Cuando miraba, desde sus  ojos esmeralda y musgo de invierno, buscaba palabras. Esa voz que lo anclara a la casa, al jardín, a la siesta tranquila bajo los rosales. Cuando mamá enfermó, él se apostaba en la ventana a la espera de una puerta abierta para entrar. Y trepaba a su cama y, como el mejor artista del Circo del Sol, desplegaba todo su repertorio de piruetas,  doble saltos, volteretas …, hasta que mamá sonreía. 
Cuando ella se fue, como nosotros, la buscaba incesante, entre maullidos y mirada desesperada. Se volvió bohemio y callejero. Pero siempre que yo regresaba a la casa familiar, él me esperaba detrás de la cancela o sentado sobre un muro en pose de modelo de calendario gatuno. Se desperezaba, saltaba, y me regalaba algunas de sus contorsiones, no tantas y ni tan variadas como las que le hacía a mamá, pero sentía su alegre bienvenida. Después, como un espectador de un partido de tenis, se apostaba en una posición estratégica, desde la que seguía las conversaciones familiares. Y antes de marcharse, posaba sus manos sobre mi muslo, levantaba la cabeza, me miraba a los ojos, y emitía un maullido casi inaudible. Era su manera de decirme lo contento que estaba por verme. 
En el verano de 2017 su salud se resintió y pronto supimos que padecía leucemia. Las radiografías pusieron al descubierto los numerosos balines que recorrían su cuerpo. Salvajada perpetrada por algún depredador inhumano. Sus ojos de monte verde se volvieron una desconsolada despedida. Regresar a la casa familiar era para mi un continuo sobresalto. Temía  no ver su figura mullida sobre el muro. Octubre, otoño descarnado, fue su último mes. Se marchó el 20, curiosamente el mismo día del cumpleaños de mamá. 

Ha transcurrido casi un año y, en todo este tiempo, no he sabido despedirme del Cenicito. Ni escribirle unas palabras, esas que tanto le gustaba escuchar. Ahora, algunas noches, miro al cielo. Y cuando veo pasar una brizna de nube gris cerca de una estrella, imagino que es el Cenicito con sus cabriolas ante la sonrisa de mamá.




martes, 26 de junio de 2018

A LAS PUERTAS DE EMILY DICKINSON







Emily Dickinson he venido a buscarte. Bajemos la escalera. Unos pasos bastarán para alcanzar la puerta. Sé que no quieres salir de tu apacible habitación. También me hiere la algarabía. También me salva la solitud de mi cuarto. Sí, sé que te perturba el aroma de las rosas en el jardín. Yo solo siento cuando se deshojan sin mano que las acune. Que te duelen las miradas dentadas. Pero hay miradas que sonríen. Tienes el mundo con sus mares y continentes anclado a la ventana. Puedes ver el Cáucaso, el Teide o Los Alpes con solo contemplar a través del cristal. Pero necesito que me acompañes a buscar las palabras con las que derrotar a las manadas que campan en la noche de la injusticia. 

Emily Dickinson se acabó el tiempo de escribir en la esquina de un sobre, en el envés de una factura, en el resquicio de un catálogo, en la página de un libro, en el borde del silencio. He venido de lejos, he escalado con pasos esperanzados tu escalera, he empujado la puerta e invadido tu paraíso en busca de tus palabras. No sé cuáles ni cuántas necesito para llegar a la justicia sorda que libera a los culpables y acorrala al encierro a las víctimas. Saca los cuadernos de tus versos y bajemos a buscar un cielo donde hacerlos volar. Descenderán entonces esas palabras que busco. Descenderán, tal vez. Suena el zumbido de las abejas y el canto de los pájaros anuncia el verano, pero afuera cae escarcha en los ojos de las mujeres. Quieren poner grilletes a nuestros pasos.

Emily Dickinson también yo creo en la belleza para salvarnos, pero ahora es tiempo de palabras que planeen por el turbio bosque, que naden profundo, que roturen los campos, que caminen libres por la madrugada de ciudades, pueblos y caminos, que crucen puentes sin mirar atrás, se desnuden bajo la luna, y chapaleen al alba en los charcos del rocío. Sin miedo, sin peligros, sin amenazas. Palabras que en tropel dispersen y sustituyan a las otras palabras, las que se asoman a los espejos, las que miran a otro lado, las que se atrincheran en las sentencias disfrazadas de ajustadas a ley.

Emily Dickinson, salgamos juntas a vencer con palabras a las manadas y a cuántos bárbaros desde estrados, atriles, códigos o empuñaduras de puntilla, han olvidado que la justicia también es mujer. Necesito la voz de tus versos para encender las farolas que ellos apagaron y las estrellas que ya no alumbran sonrisas en la noche. Abramos la puerta y salgamos porque también, junto a tu jardín, se escuchan llantos de niños a los que les han robado sus padres. 
Son tantas las palabras, Emily Dickinson, que necesitamos que, con tu soledad y mi solitud, podemos hacerlas navegar hasta la orilla de ese no que es no. 

Te esperaré abajo, sentada a tu puerta. Las primeras palabras ya se agolpan en el jardín. Escucho tus pasos, vibran en cada escalón, suenan a camino, a luz, al suave tintineo del silencio que se ve. Palabras libres, justas, iguales, diversas, visibles, comprometidas…  Subamos las palabras al viento para que viajen lejos, habiten las tormentas y lluevan sobre las tierras yermas de la injusticia. Germinen bajo el sol, encarcelen a las manadas, rompan las jaulas y devuelvan los padres a los niños,  cesen las violaciones, los crímenes y se escuchen de nuevo los pasos firmes y seguros de cada mujer con su libertad.




martes, 13 de febrero de 2018

RELATOS DE LA PATAGONIA. LIBRO DESTACADO DE 2017 EN EL ESCOBILLÓN







RELATOS DE LA PATAGONIA fue uno de los libros destacados el pasado diciembre en la Sección El Perseguidor de DIARIO DE AVISOS que coordina el crítico literario Eduardo García Rojas y en su blog EL ESCOBILLÓN. Blog que por su gran calidad literaria recomiendo leer en este enlace: EL ESCOBILLÓN

«Porque hace viajar al lector a unas tierras que la escritora describe con desarmante destreza literaria en una serie de cuentos que son piezas de un rompecabezas cuyo retrato final es el de una geografía de impecable belleza natural y humana»



jueves, 18 de enero de 2018

FINIS MARE EN EL DIARIO DE AVISOS



FINIS MARE comentada por Elena Morales en la Sección literaria El Perseguidor que coordina Eduardo García RojasDiario de Avisos (14 de enero 2018)


FOTO DE ALBERTO MARQUES DA SILVA


jueves, 11 de enero de 2018

ENTREVISTA EXPRÉS DE DRAGARIA A FELICIDAD BATISTA




Felicidad Batista: «Me inspiran los lectores y lectoras»
Por DRAGARIA -
10 enero, 2018





Esta bibliotecaria de Tenerife ha escrito dos libros de relatos y una novela, y participado en numerosas antologías de relatos en Argentina, Chile y Venezuela. Ha cosechado varios premios y nominaciones especiales en certámenes tanto locales, como nacionales e internacionales. En la actualidad prepara una nueva novela, participa en un programa de radio y escribe artículos para prensa.

TRES CLAVES DE TU ÚLTIMO TRABAJO

La primera clave de Finis mare es el narrador. Su identidad y circunstancias no se conocerán hasta bien avanzada la novela. Su forma de construir la historia que cuenta, la manera en la que se cuelan sus impresiones y sus emociones, hacen que sea un narrador diferente a los convencionales. Otra clave es la temática que se encuentra en varios niveles. Dicen que es una historia de mujeres, añado que también es de secretos, de silencios, de mentiras, de pasados no resueltos donde la música, la literatura, las lenguas, los viajes reales o imaginarios juegan un papel fundamental. Una tercera clave es la narración envolvente desde las primeras líneas: «¿Quién es Miranda Valdivia? Es la pregunta que, incansable, me repito. Busco una respuesta que me ayude a desentrañar su misterio. Quizá una vez revelada pueda comprender el mar de silencio que nos envuelve, la niebla que nos cubre, el laberinto que nos atrapa».

¿QUÉ AUTOR O AUTORA TE INSPIRA?

Tenía diez años cuando leí Alicia en el país de las maravillas. Desde ese momento decidí elaborar un sistema para leer lo que me aguardaba en la biblioteca pública. Cada año lo dedicaba a los autores de un país: españoles, rusos, alemanes, ingleses, latinoamericanos, estadounidenses… Todos han sido y son fuentes imprescindibles. Me inspiran los que son, antes que escritores, grandes e insaciables lectores y lectoras. A partir de ahí citaría a Emily Brontë, Benito Pérez Galdós, William Faulkner, Virginia Woolf y Marguerite Yourcenar.

UN POEMA, UNA NOVELA, UN CUENTO

— Un poema: cualquier de Emily Dickinson, pero por especial para nosotros, citaré el número 752 ¡Ah Tenerife!, un poema dedicado al Teide. Una escritora invisible que escribió más de 1.700 poemas, la mayoría en secreto, desde el encierro voluntario de su habitación. Recuerdo cuando visité su Casa Museo en Amherst, Massachussetts. La emoción de subir la escalera, de entrar a su cuarto, de permanecer un largo rato en silencio y mirar, a través de la ventana, el paisaje que contemplaba antes de llevar los versos al papel, al envés de cualquier factura, al remite de un sobre vacío. Tras su muerte, desde que su hermana Lavinia descubriera los centenares de cuadernillos con sus versos, hasta que su obra fuera difundida, tal y como la poeta la concibió, pasaron muchas décadas. Pero al final, la fuerza, la belleza, la calidad literaria de esta autora, se impuso.

— Una novela: Rayuela, de Julio Cortázar. Él dijo que esta obra era «una tentativa de modificar la actitud del lector que lee novelas». Acercarse a Rayuela es participar de forma activa en ella. No  basta con conocer una historia, una trama, unos personajes… Además, los lectores tienen la posibilidad de elegir cómo quieren leerla. Él lo llamó «lector cómplice». Bien siguiendo el orden de los capítulos o lanzar el tejo entre sus páginas y optar por otra secuencia igual de sugerente. Me atrae que un escritor se arriesgue e indague en la literatura y en las formas de contar la realidad y sus ficciones. Y también me fascinan las historias que se superponen, bifurcan o ahogan en el Sena. Los ambientes con sonido a jazz, aroma a tabaco y niebla de cigarrillo. París y Buenos Aires, nostalgia y locura, el arte y la búsqueda de un cielo que queda lejos de la cuadrícula de Rayuela. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez con Horacio Oliveira o con la Maga, en cualquier esquina, en cualquier ciudad, en cualquier melodía de blues o de jazz?

— Un cuento: El sur, de Jorge Luis Borges. En la adolescencia, con este cuento —también con Ómnibus, de Cortázar—, viajé por primera vez a Argentina. Había sacado un libro de cuentos de la Biblioteca de Arafo. Subí a la azotea de mi casa. La cumbre al Norte, el mar al Sur. Y comencé a leer la historia de Juan Dahlmann. Un bibliotecario que, en el ansia de leer Las mil y una noches, no esperó al ascensor y subió tan desesperado las escaleras que un batiente le abrió un tajo en la frente. Ingresó en un sanatorio por la infección que le produjo la herida. Y desde esa cama entre fiebres y sueños viaja al Sur. Y la realidad del sanatorio y el viaje que sueña, al otro lado de la calle Rivadavia, me impactó tanto como, en particular, esta frase: «Dahlmann cerraba el libro y se dejaba simplemente vivir».

UNA OBRA DE TEATRO, UN GUION CINEMATOGRÁFICO

— Una obra de teatro: La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca. Más que un drama rural, es la  puesta en escena del autoritarismo, la represión, el brutal silencio que impone la madre a sus cinco hijas. Cinco, la hora lorquiana de la muerte. Metáforas y símbolos se mezclan en esta obra que conmociona por los diálogos, la fuerza o endeblez de los personajes, el encierro amurallado, los grilletes de la moral y el honor, la sumisión de algunas hijas y la rebelión de la menor, Adela. Una lucha en la que parece vencer el silencio, el ¡a callar he dicho!. Pero ya se sabe que el silencio solo es el magma de un volcán que, tarde o temprano, termina siempre por reventar.

— Un guion: El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela, me emociona especialmente por los diálogos. Un poeta, Oliverio (Darío Grandinetti), busca una mujer que sepa volar. Publicista de escasos recursos económicos, acosado por la Muerte —que interpreta Nacha Guevara—, intercambia versos por comida o por monedas en las calles. Anda y desanda por Buenos Aires y Montevideo después de encontrar a Ana (Sandra Ballesteros), esa mujer capaz de desplegar sus alas. Diálogos que son poemas de Oliverio Girondo, Mario Benedetti y Juan Gelman. Los versos fluyen en la conversación con belleza y naturalidad. Baste ver a Mario Benedetti, primero junto a una barra de bar y después sentado a una mesa con un bolero de fondo, recitar su poema Corazón coraza en alemán.

PROYECTOS

Pronto se publicaran dos libros de relatos en los que participo. Uno en Tenerife y otro en Valencia, con el colectivo Generación Bibliocafé, este último inspirado en el escritor Blasco Ibáñez. Estoy inmersa en un apasionante proyecto, Exploradoras de Historias de Mujeres de Chío, con la Asociación de Mujeres Asmudechi de Chío, que promueve la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Guía de Isora. Un proyecto que persigue poner voz, nombre, visibilidad a las mujeres que construyeron la historia de su pueblo. Y que también pone en valor a las mujeres de hoy, encargadas de realizar entrevistas a las mayores. Cada semana vamos, con estas entusiastas exploradoras, a las casas de esas mujeres que nos cuentan sus vivencias y que no son solo fuentes de una gran riqueza patrimonial, sino espejos en los que también nos reflejamos. Con todo este material de incalculable valor social, cultural, histórico y emocional, elaboraré un libro. Preparar mi sección de poesía para el programa cultural de la radio argentina Faro al Sur, que conduce el escritor Juan Manuel Montero, en el que participo en directo cada semana. Escribir cada mes un artículo literario para la revista digital Tenerife en Activo. Y continuar avanzando en la siguiente novela.

¿QUÉ PERSONAJE DE DRAGARIA SERÍAS?

La bibliotecaria. Pero no para escuchar del sonido silbante, casi sinfónico, de su biblioteca o para organizar, catalogar y prestar libros. No. Sería una bibliotecaria viajera. Recorrería DRAGARIA de punta a punta, de extremo a extremo y, con buen tiempo, me atrevería a navegar hasta la isla de San Borondón. En busca de los libros de escritoras y escritores invisibles que también crean en el silencio y permanecen ocultos, cubiertos por la niebla del olvido, el desconocimiento o la indiferencia.





Felicidad Batista (Arafo, Tenerife) es licenciada en Historia del Arte, escritora y bibliotecaria. Autora de Finis mare, Relatos de la Patagonia y Los espejos que se miran. Ha publicado en libros colectivos, revistas literarias y prensa en Venezuela, Argentina, Chile, Perú y España, destacando especialmente una gran cantidad de relatos. Ha recibido diversos premios y menciones, y ha sido finalista en numerosos certámenes literarios. (Blog).

jueves, 7 de diciembre de 2017

Escritura entre las Nubes: Felicidad Batista recrea, en "Finis mare", el municipio de Arafo a través del territorio imaginario llamado Bórcor




La editorial Escritura entre las nubes  lanza Finis Mare, la primera novela de Felicidad Batista, en la que la autora recrea su municipio natal, Arafo, a través del territorio imaginario llamado Bórcor en su ficción. 
El libro se presenta el viernes 15 de diciembre, a las 20:00 horas, en la Casa Museo Secundino Delgado, en Arafo, Tenerife. En el acto intervendrán, junto a la autora, el alcalde de la Villa de Arafo, José Juan Lemes Expósito, el escritor Rafael Yanes Mesa, la editora Elena Morales Jiménez, el autor de la portada, Jacobo Tendero, así como la pareja de baile Carmen Peraza y Benjamín Palmero, del Club de Baile Deportivo ILETÉN, y la poeta arafera Loreto Marrero Rodríguez. La música y el sonido estarán a cargo de José Carlo Expósito Marrero.


«¿Quién es Miranda Valdivia? Es la pregunta que, incansable, me repito. Busco una respuesta que me ayude a desentrañar su misterio. Quizá una vez revelada pueda comprender el mar de silencio que nos envuelve, la niebla que nos cubre, el laberinto que nos atrapa». 

Así comienza la novela de Felicidad Batista, quien se adentra, en las páginas de Finis mare, en cada uno de los pasadizos de sus personajes, excava galerías y desciende a los pozos que los habitan. Y en ese recorrido, por túneles y madrigueras, busca el hilo de Ariadna y trata de encontrar la luz de la salida.

En opinión de Elena Morales: «Una prosa de calado poético —salpicada de acertados recursos retóricos y lúcidas expresiones en latín y en gaélico— baila, en Finis mare, al compás de la música de los años ochenta para dotar a esta novela de sustanciosas reflexiones, todo ello a través de una trama irresistible que nos atrapa, sin concesiones, mientras nos traslada a Argentina, Inglaterra, Irlanda, Cuba, pero sobre todo a Bórcor, esa tierra imaginaria que ya aparece en obras anteriores de la escritora y que no puede ser otra sino su natal Arafo».




Trayectoria de la autora

Felicidad Batista (Arafo, Tenerife, España). Licenciada en Historia del Arte. Escritora y bibliotecaria. Autora de los libros de relatos Los espejos que se miran y Relatos de la Patagonia. Ha publicado en revistas literarias y libros colectivos en Venezuela, Argentina, Chile, Perú y España. 

Entre sus premios literarios figuran: Primer Premio I Certamen Internacional Pleamar de Microrrelato (Argentina 2016); Segundo Premio 55º Concurso Internacional Poesía y Narrativa Argentina (Argentina 2017); Tercer Premio XII Certamen Cuento Breve del Centro Cultural del Tango (Argentina, 2016); Tercera Mención de Certamen de Microrrelatos Bicentenario de la Declaración de Independencia (Argentina 2016); Primera Mención Especial Certamen Literario Temática Tangos (Buenos Aires, Argentina 2015); Mención de Honor del X Concurso Literario Gonzalo Rojas Pizarro (Lebu, Chile 2012); Mención de Honor en el I Concurso de Microcuentos Lebu en Pocas Palabras (Lebu, Chile 2011); Finalista del I Concurso de Microrrelatos Hoja en Blanco (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, 2014); Finalista Concurso de Cuento Mis Abuelos (Argentina, 2014); Finalista del II Concurso Relato Corto Mujeres isla (La Gomera, Canarias 2010); Jurado del I Certamen Microrrelato de Diego Armando Maradona (Argentina 2017); Jurado Concurso Relato de Igualdad de Género (Guía de Isora, Tanerife, 2016); Jurado del XI y XIII Concurso Literario Gonzalo Rojas Pizarro (Chile 2013 y 2015) 


Ha colaborado, entre otras, en las revistas Letralia: Tierra de letras (Venezuela), Revista Digital de la Academia Canaria de La LenguaEl Desván de las palabrasRevista Entropía (España), Revista Verbo (des) nudo (Chile) y en los periódicos La Opinión de Tenerife - sección Cultura, Diario de Avisos; sección El perseguidor; y El Heraldo de Aragón
Ha ejercido de coordinadora y profesora del Taller Literario Historias Isoranas, organizado por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Guía de Isora (Tenerife). 
Pretenece al colectivo  literario Generación Bibliocafé de Valencia

domingo, 12 de noviembre de 2017

RELATOS DE LA PATAGONIA. Reseña de Fuensanta Niñirola













Reseña de la artista plástica y crítica literaria Fuensanta Niñirola de mi libro Relatos de la Patagonia en la revista digital El Placer de la Lectura. Un lujo y un honor contar con su análisis y su lectura.
Se puede leer completa en el siguiente enlace:



Del que dice, entre otras cosas:
«Una colección de textos bien documentados, geográfica e históricamente, bien hilvanado y que marcan un paso adelante en la trayectoria de la autora. En suma, un libro de recomendable lectura».
«Catorce relatos reúne esta edición que la autora tinerfeña ha querido dedicar a una parte del mundo que le es muy querida. Felicidad Batista es una escritora que hasta el momento se ha explayado en el relato y el microrrelato, formas literarias que domina y en las que se encuentra cómoda, a pesar de su dificultad. La limitación en el discurso si por un lado es difícil –se ha de contar una historia y crear un interés por ella en un breve espacio- por otro es de grata lectura y permite al lector saltar de un tema a otro sin necesidad de zambullirse en páginas y páginas, en estos tiempos de prisas y de rapidez».


Relatos de la Patagonia puede adquiriese en:

Librería El Águila en La Laguna
Librería Canaima en Las Palmas de Gran Canaria
Bazar FM Librería en Arafo
Librería Soraya en Arafo


BOOKTRAILER


jueves, 14 de septiembre de 2017

RELATOS DE LA PATAGONIA Y PRESENTACIÓN EN ARGENTINA: BIBLIOTECA DE QUEQUÉN, NECOCHEA



Foto realizada por  Elena Díaz


BOOKTRAILER DE RELATOS DE LA PATAGONIA



RELATOS DE LA PATAGONIA es mi nuevo libro. Una preciosa y cuidada edición de mi editor Mauro Guillén, Ediciones Jam, a quien le agradezco profundamente su trabajo, dedicación e implicación en este libro, al que, además, incorporó dos mapas que lo enriquecen. Todas sus ediciones, las de Generación Bibliocafé y mi anterior libro, Los Espejos que se miran, tienen su sello personal de calidad.




Relatos de la Patagonia nació después de dos viajes a este territorio austral. El primero fue en el invierno 2010 a la Patagonia argentina y el segundo, también invierno, en  2016, a la chilena. De ambas intensas experiencias surgió la necesidad de retener, no solo la inconmensurable belleza, la impronta de los lugares y sus gentes, sino los sentimientos, las emociones, las evocaciones de aquellos parajes.
Los lectores viajarán a través de los relatos entre el indomable viento, el sabor a salitre, el aroma a mar o a bosques. Los colores que pincelan el cielo, lagos azules, ríos lechosos, ocres o añil, cordilleras bordadas en blanco, el mar azul plata o verde. A borde de canoas, naos, pailebotes, vapores, cargueros,  carros, autos o a pie.
Aventuras, desde sus aborígenes, el paso de Magallanes, contado por tripulantes secuestrados en Tenerife, los indios canoeros, marinos y lobos de mar, la fiebre del oro, el onubense Ladrillero, navegante de Última Esperanza, una pulpería en la Patagonia rebelde, el sacerdote salesiano y la cárcel del Fin del Mundo, los colonos llegados de todas partes a Punta Arenas, a Puerto Natales o Ushuaia. Algunos desde Bórcor (Arafo), que esparcen sus historias por planicies, islas, fiordos, bahías y puertos; calafates que bailan tango, el escritor que se adentró en el sur argentino, la bibliotecaria que voló desde Lebu, la gaita que suena en los ecos de los cerros, la historia que navega por un moderno carguero por el Estrecho de Magallanes y el Canal de Beagle y por nuestros mares interiores. 
Relatos que recorren el devenir de este extenso y hermoso territorio austral a lo largo de los últimos siglos. Debo confesar que disfruté escribiendo cada narración con la misma intensidad que leí cuantos libros y documentación histórica, geográfica y cartográfica fue necesaria para hilvanar este libro.


Tuve el honor de realizar la primera presentación de este libro, en la Biblioteca Popular de Quequén, Necochea, en Argentina, junto a los escritores argentinos Juan Manuel Montero Lacasa que publicaba su nuevo libro DE POCO UN TODO:  (PALABRAS, FRASES, GIROS IDIOMÁTICOS) y José Rshaid que presentó BRESTIARIO: BREVES RELATOS DE AMOR Y OTRAS ADVERSIDADES.
Fue una hermosa tarde del sábado 23 de septiembre. Rodeados de un público cálido, en un evento entrañable y acogedor. Y en el que no faltó la música barroca con el violonchelista Emanuel Santandreu.
Agradecer al escritor Juan Manuel Montero Lacasa por la magnífica organización del evento, a todos los asistentes y amigos su presencia y a su bibliotecaria por la dedicación, atención  y amabilidad.













El acto tuvo lugar en la Biblioteca de Quequén, provincia de Buenos Aires, el sábado 23 de septiembre de 2017 a las 19:00 hora argentina.

También se presentó en el I Encuentro Internacional de Microrrelato del Centro Cultural Kemkem. Agradecer a su Presidente Carlos Carlomango Bonserio su invitación.







martes, 8 de agosto de 2017

San Francisco Summer of Love






Este verano, días después de salir de San Francisco, en un hotel de Nevada, escribí un microrrelato donde la infancia y el recuerdo de una mañana me asaltó, de nuevo, por las calles de esa ciudad literaria que celebra los cincuenta años del nacimiento del movimiento hippie. Antes, en diciembre de 2014, había escrito y publicado en Canarias Cultura un relato basado en ese encuentro y que, sin dejar de ser ficción, parte de acontecimientos en Bórcor

Se puede leer en este enlace: La sonrisa iluminada





San Francisco Summer of Love
(Microrrelato, 2017)

San Francisco es un vibrante poema con cadencia de jazz y sonido a rock. Calles interminables trepan o descienden en viejos tranvías de cable. Vagabundos varados como versos sueltos en sus aceras y resonancias psicodélicas en sus parques. Buda en las equinas y el Zen extraviado en el Distrito Financiero. Tiene flores en el pelo que, los hippies de Height Ashbury, dejaron colgadas en los puentes dorados que unieron generaciones y sueños. 
Ando a prisa porque el tiempo se diluye como hielo en el whisky de un poeta olvidado. Mis pasos casi vuelan por la avenida Columbus. Janis Joplin, isla desgarrada, flota en la bahía. Me asalta, de pronto, la mirada azul del hippie de barba rubia que encontré, una mañana de mi infancia, en el patio de casa. Contemplaba los rosales de mamá. “Haz el amor y no la guerra” leí curiosa en su camiseta vieja y decolorada. Imagen que me acompaña  hasta la esquina con Broadway. Allí, al otro lado de la calle, inclinada hacia el Café Vesubio aparece la Librería City Lights. Entro con ansiedad de lectora sedienta. Zigzagueo entre estrechos pasillos de libros hasta desembocar en una escalera que sube a la sala de los versos. Asciendo a aquel paraíso y dos ventanas iluminan la habitación de los poetas. Respiro hondo. Entre aquellos anaqueles, donde me espera la generación Beat, comenzó el poder de las flores, el verano del amor, el lanzar libros y no bombas, y la sonrisa del hippie que venía a sentarse al jardín familiar de Bórcor. 
En el silencio de la librería y los poemas que incitan desde los estantes, queda el humo perfumado de nostalgia, las alas rítmicas y coloreadas de las canciones y, en el camino,  poesía.


Librería City Lights Bookstore& Publishers en Columbus Ave.
Algunas imágenes de Hight Ahsbury, el lugar de San Francisco donde se inició el movimiento hippies en el verano de 1967: