lunes, 15 de abril de 2019

FINIS MARE, UNA NOVELA DE FELICIDAD BATISTA. Por Elena Villamandos González

PUBLICADO EN DRAGARIA
REVISTA CANARIA DE LITERATURA



‘Finis mare’, una novela de Felicidad Batista


Elena Villamandos
María Elena Villamandos González (Santa Cruz de Tenerife, 1971) es narradora y poeta. Autora de la novela ‘Pasajeros del tiempo’, ha ganado el premio Cajacanarias con el cuento titulado ‘Trazos Interrumpidos’ y el del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife con el conjunto de relatos ‘Curiosas Atadura’. Algunos de sus escritos han sido recogidos en diferentes antologías de microrrelatos y de poesía, y han sido publicados en suplementos de periódicos y en revistas enfocadas a la literatura y al arte en general. Coordinadora de los talleres de creación literaria Los inventores de cuentos impartidos en la biblioteca pública del TEA y en el centro de enseñanzas artísticas Rayuela, ha participado en los talleres de creación literaria del escritor peruano Jorge Eduardo Benavides y en los clubs de lectura del TEA, además de en la Escuela de Actores de Canarias. Blog – Facebook – en DRAGARIA
«Miranda condujo por la autopista del sur de la isla, desde La Laguna hasta el desvío de Bórcor. Ascendió por la carretera comarcal —un viejo y estrecho camino de carros, asfaltado en la posguerra—, paralela a la hendidura de un barranco…».
C

on esta delicada descripción del viaje de Miranda hacia Bórcor, se inicia la novela Finis mare (Escritura entre las nubes, 2017), de Felicidad Batista, donde ya desde el principio la autora nos permite entrever la relación que existe entre el paisaje y el mundo interior del personaje, relación indisoluble entre el fenómeno externo y el interno, que viene a conformar la compleja realidad humana, no solo la del individuo, sino también la de las familias y, por lo tanto y aún más tratándose de territorios cerrados tanto geográfica como culturalmente hablando, la de la memoria de muchos de nuestros pueblos. 

Es curioso ir descubriendo, página tras página, cómo el viaje de Miranda hacia la recuperación de su historia personal se ve reflejado constantemente en las descripciones del paisaje que ella hace en sus traslados en coche desde la casa familiar, a pie de costa, hasta el pueblo, por esas carreteras zigzagueantes del sur que muchos conocemos bien. Subir al pueblo, para Miranda, es recoger testimonios de vecinos y lugareños que aporten luz sobre un pasado que a ella le fue vetado desde pequeña. Bajar a la costa, a la casa familiar que acaba de adquirir por herencia, es sumergirse en sus propias emociones, en lo nuevo y en lo antiguo para conformar esta identidad recién desvelada.  
Es el mar, en esta narración, sinónimo de todo este mundo emocional del personaje. Un mar como vigía del tiempo, espectador de una sociedad que parece estancada en el pasado, en sus fantasmas y silencios y el océano está ahí, perfecto vigía que no juzga, solo mueve y remueve emociones. Miranda lo percibe en contraste, a la espera de que algo nuevo suceda, quizás el resurgir de esta identidad suya en la cual aquellos matices que desde pequeña se le negaron aparecen y relucen ahora con un brillo, en ocasiones, cegador y en otras ocasiones repleto de esas sombras que tanto la confunden.
La escritura, realizada en una meticulosa tercera persona donde no se ha escatimado en diálogos, por otro lado muy bien construidos, asienta sus bases en lo que yo denominaría el relato testimonial, otra de las características del estilo de Felicidad Batista, y es en esta novela donde el relato testimonial se alza como método narrativo con enorme claridad. 
«FELICIDAD DIBUJA EL RETRATO DE UNA SOCIEDAD DONDE EL MIEDO A HABLAR HEREDADO DE LA DICTADURA AÚN SE VISLUMBRA Y PERDURA»










La historia familiar y por lo tanto también la del pueblo, se va desenterrando a través del testimonio de los vecinos pero, y ahí es donde radica lo más interesante de este recurso estilístico, no solo a través de sus testimonios sino también y sobre todo a través de sus silencios. A través de esos pequeños gestos que dicen pero no dicen, que callan, silencios que se transforman en gestos de desagrado a la pregunta formulada, en rechazo a hablar. De esta forma, de una manera diría que magistralmente sutil, Felicidad dibuja el retrato de una sociedad donde el miedo a hablar heredado de la dictadura aún se vislumbra y perdura. Un estancamiento y un cerramiento que viene a justificar la falta de memoria de las nuevas generaciones. Un, borra del pasado todo lo malo, lo indigno, aquello de lo que no nos sentimos orgullosos, por protección y por amor pero, ¿hasta qué punto tenemos derecho a ello? 
Como se pregunta Miranda: ¿por qué la madre le negó el derecho a saber de dónde provenía exactamente, del amor que en el fondo su abuela paterna parece ser que siempre le había profesado? ¿Cuáles son los límites entre el amor y el respeto? ¿En qué medida la protección a un ser querido nos da potestad para negarle el conocimiento de su pasado, que al fin y al cabo es lo que nos hace?
Con todos estos sentimientos debe lidiar a diario Miranda desde el momento en que le llegó el aviso de que tenía que firmar la aceptación de la herencia de la casa familiar paterna si no quería quedarse sin ella y ella fue a Bórcor, con el corazón en un puño dispuesta, tal y para lo que su madre la había adoctrinado desde niña, a decir rotundamente que no y que la dignidad de su sangre materna se escuchase en todo el pueblo y por siempre quedase estampada en la historia de aquella pequeña localidad que funciona como un micromundo, como una isla dentro de otra isla con sus propias normas de convivencia, con sus infiernos interiores, con sus secretos y evidencias. Sin embargo, ella no dijo que no y fue en ese instante cuando Miranda firmó su compromiso con ese viaje de descubrimiento que nos narra la novela, un viaje hacia sí misma y hacia el repudiado linaje de su padre que finalmente la llevó a cerrar el círculo familiar. De esta manera, en la última parte del libro, el lector viene a descubrir quién fue desde la primera página esa voz narradora omnisciente que ha descrito toda la novela y que solo de vez en cuando se insinúa, como un personaje escondido que asomara apenas su nariz entre acto y acto tras el telón del escenario.
»SE TRATA DE UNA NARRACIÓN REPLETA DE DESCRIPCIONES ALTAMENTE LOGRADAS DONDE EL PAISAJE EXTERNO VIENE A SIMBOLIZAR EL INTERNO»










Para finalizar y para resumir, decir que Finis mare desentraña la historia familiar y local de un pueblo del sur de Tenerife. Decir que se trata de una narración repleta de descripciones altamente logradas donde, como ya dije antes, el paisaje externo viene a simbolizar el interno, no solo del personaje sino también de toda su memoria que poco a poco va desenterrando. Decir también que es una narración circular, que lo que parece terminar en un punto es solo la apertura a todo lo demás y que eso no lo vendremos a descubrir hasta el final y decir, ya por último, que todo esto se hace a través de una escritura clara, limpia, fluida y coherente, cosas que yo, como lectora, agradezco enormemente. 
Felicidad Batista tiene el buen hacer de quien trabaja la pulcritud del lenguaje como si tuviese un cincel en la mano sin dejar sin embargo de lado la enorme sensibilidad de la observadora puntillosa y empática. Su visión profundamente realista de la escritura le da un matiz de antropóloga en muchas ocasiones, donde el método testimonial podría incluso tratarse como un cuaderno de campo desde el que comprender la realidad de los personajes y de los pueblos sin dejar de lado, por ello, el estilismo puramente literario. Esa manera de narrar con esa enorme empatía hacia sus personajes y hacia su forma de observar las cosas según sus estados internos, aproximan a Felicidad Batista a la escuela del realismo literario propia de escritores como Vicente Blasco IbáñezMiguel Delibes o Rafael Arozarena, por no seguir sacando nombres de esa larga lista de autores hispanoamericanos a los que también podríamos acuñar dentro del género.
Opino que Felicidad Batista, con esta novela, se define como una de las mejores novelistas que están actualmente publicando en Canarias. En resumen, una lectura más que recomendada para los amantes de la buena literatura.

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PUBLICADO TAMBIÉN EN LA SECCIÓN LITERARIA "EL PERSEGUIDOR" DIARIO DE AVISOS (19 de Febrero de 2019)


1 comentario:

  1. ¡Qué alegría! Disfrute con Salud cada paso. Abrazo desde En Fuga y Remolino.

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